Dieta mediterránea: el secreto para mantenerse en forma y prevenir enfermedades del bienestar

Ahí Dieta mediterránea es mucho más que una simple dieta de adelgazamiento: puede entenderse como un estilo de vida real, ahora conocido y tomado como ejemplo en todo el mundo. Declarado por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, la dieta mediterránea se basa en los hábitos alimentarios típicos de los países ribereños del mar Mediterráneo, entre los que también se encuentra Italia. Por tanto, podemos considerarnos privilegiados desde este punto de vista, porque para nosotros, seguir esta dieta es ciertamente más fácil: después de todo, es parte de nuestro patrimonio cultural. Optar por seguir la dieta mediterránea significa ante todo optar por un estilo de vida saludable y una dieta equilibrada y saludable. Varios estudios han demostrado que esta dieta te permite prevenir aquellas patologías típicas de los países industrializados como el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad. Seguir esta dieta es, por tanto, una excelente idea, porque te permite mantenerte en forma y saludable sin sacrificios demasiado drásticos.

La pirámide alimenticia mediterránea

La dieta mediterránea inspirada una de las pirámides alimentarias más famosas de la historia, que no es sorprendente que lleve el mismo nombre. Muchos nutricionistas de todo el mundo confían en este esquema dietético, porque se considera uno de los más válidos y saludables. La pirámide nos muestra qué alimentos favorecer y cuáles deben limitarse: echemos un vistazo más de cerca a qué alimentos son.

  • En la base de la pirámide encontramos los alimentos que más podemos consumir y por tanto ser favorecidos en la dieta: cereales, pasta, pan y patatas. Estamos hablando de carbohidratos complejos con un índice glucémico bajo.
  • En el escalón superior encontramos frutas, verduras y legumbres. Estos también son alimentos que podemos consumir sin demasiados problemas todos los días, junto con queso, yogur y aceite de oliva virgen extra. Este último es uno de los tesoros de la dieta mediterránea: un concentrado de bienestar que nos permite mantenernos en forma y prevenir el colesterol malo.
  • Subiendo más en la pirámide alimenticia mediterránea encontramos los alimentos que deben consumirse pocas veces a la semana: pescado, carnes blancas (pollo, pavo, etc.) y huevos.
  • Casi en la parte superior están los dulces, que solo se pueden comer unas pocas veces al mes., mientras que en el punto más alto de la pirámide se encuentra el carne roja, cuyo consumo debería limitarse considerablemente.

Los beneficios de la dieta mediterránea

La dieta mediterránea se ha convertido en la actualidad en un auténtico modelo a seguir para quien quiere mantenerse en forma y en un estado de salud óptimo. De hecho, varias investigaciones han demostrado que seguir esta dieta es posible Prevenir significativamente todas aquellas patologías que de alguna manera están ligadas a la dieta y que están cada vez más extendidas en los países industrializados. No es casualidad que se definan como patologías del bienestar e incluyan diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, tumores y obesidad.

Entre los principales beneficios de la dieta mediterránea cabe mencionar, por tanto, los siguientes:

  • Asegura una alta ingesta de vitaminas y minerales, esenciales para fortalecer el sistema inmunológico;
  • Ayuda a mantener bajos los niveles de colesterol malo y aumenta el colesterol bueno (contenido por ejemplo en aceite de oliva virgen extra);
  • Ayuda a contener los niveles de azúcar en sangre;
  • Retrasa el envejecimiento celular y los radicales libres;
  • Previene algunas enfermedades degenerativas como la enfermedad de Parkinson, ELA y Alzheimer.

Dieta mediterránea: ejemplo de menú diario

Como hemos dicho, los italianos tenemos mucha suerte porque podemos seguir esta dieta con sencillez, mientras que en otros países podría ser más compleja. Basta pensar en la pasta, que es normal para nosotros consumir pero que para muchas otras personas que viven en el extranjero es mucho más rara. Veamos ahora un ejemplo de dieta mediterránea para mantenerse en forma e incluso perder esos kilos de más acumulados con una dieta demasiado desregulada.

Desayuno

  • 1 taza (200 ml) de leche semidesnatada
  • 30 g de bizcochos
  • Mermelada (sin azúcares añadidos) o fruta de temporada

Bocado matutino

  • 1 fruta de temporada (manzana, pera, kiwi, etc.) o un puñado de nueces

Almuerzo

  • 80 g de pasta o arroz
  • Verduras de temporada condimentadas con un poco de sal y aceite de oliva virgen extra

Bocadillo de la tarde

  • 1 fruta de temporada o ensalada de frutas o almendras

Cena

  • 80/100 g de pechuga de pollo a la plancha condimentada con aceite de oliva virgen extra y un poco de sal (o pescado magro o pavo)
  • Vegetales de temporada
  • Pan de molde

Este es solo un ejemplo de cómo podría verse el menú diario: no es necesario que lo siga al pie de la letra. Lo importante es intentar siempre equilibrar los alimentos para no excederse con proteínas de origen animal. Los postres, como hemos visto antes, están permitidos solo unas pocas veces al mes y por ello es mejor reservarlos para ocasiones especiales (por ejemplo si vas a cenar fuera o si hay un aniversario que celebrar).

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